Le Corbusier, junto a su primo y colaborador Pierre Jeanneret, presentó en 1926-27 el manifiesto titulado "Los cinco puntos de la arquitectura moderna" (Les Cinq Points d'une Architecture Nouvelle), que sistematizó las bases técnicas del movimiento moderno. Estos principios se fundamentaron en el uso de materiales industriales como el hormigón armado y el acero, permitiendo una ruptura con la composición académica clásica.